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Nº XIX

- ¿Te has fijado cómo los de arriba tienen la costumbre de escandalizarse, de llevarse las manos a la cabeza?
- ¿Cómo? ¿Qué quieres decir?
- Sí: que entre otras maneras de echarnos encima sus toneladas de información, está ésta de presentarnos muy escandalizados y enfadados algunas de las realidades de la Realidad. Por ejemplo, eso que llaman la "violencia de género": ¡Con qué fiereza y qué cargados de razón hablan de ella!
- Ah, sí, ya te entiendo. Suenan tan falsos! ... Como lo demás que dan los medios, por otra parte. Parece que cosas así, o también, por ejemplo, catástrofes (terremotos, inundaciones o lo que sea), que parece que también están deseando corgerlas los de arriba para hacernos ver que, por desastres como ésos, es por lo que tienen que estar ellos ahí, reinando sobre las gentes (ellos, quiere decir el Dinero, el Futuro y los planes, claro).
- Sí, como si de verdad con todos esos planes evitaran ni un solo terremoto... Pero me parece que eso de los desastres naturales -así les llaman- va por otro lado. Con eso no se escandalizan.
- No, es verdad. Pero, entonces: ¿Cuándo crees que se escandalizan? ¿qué es escandalizarse?
- Pues no sé bien qué es. Pero parece que escandalizarse es siempre una forma de mojigatería; es una manera clásica de las personas de orden.
- Sí, escándalo quiere decir algo "que no se puede tolerar". Trae consigo automáticamente lo de que "hay que tomar medidas".
- Sí, y precisamente cuanto más rápidamente quieren pasar a hablar de las medidas a tomar, más me sospecho que quieren evitar hablar de la propia cosa. De hecho, parece que escandalizarse es propiamente la essageración en la sorpresa por algo. Es tan essagerada y amanerada la sopresa, que uno se sospecha que es falsa. Que es justamente lo contrario: que el que se escandaliza es que de alguna forma está metido en el ajo, y quiere por eso limpiarse las manos con esa declaración de escándalo que vendría a decir: "Pero qué es esto tan mostruoso? Nosotros, desde luego, ni por casualidad tenemos nada que ver!".
- ¿O sea, que sean ellos -el Dinero- los que están haciendo eso de lo que después se escandalizan?
- Sí, me parece que esa puede ser buena guía...
- En eso de la "violencia de género", es verdad que ya el propio nombre que han elegido es disparatado...
- Sí, disparatado y falso. Porque oculta lo más simple y evidente: que se trata de la violencia de la Familia o de la Pareja. O sea, que es algo que lo hace la Pareja: la istitución de la Pareja (que es el núcleo de la Familia). Ahora bien: ¿oyes hablar ni una sola palabra en contra de la Pareja?
- No. Más bien parece que todos sus medios siguen metiéndo por todos los lados, en películas, escuelas, canciones y navidades, esa cosa como algo buenísimo.
- Sí, es claro que el Dinero (el Estado y el Capital) se dirigen, fomentan y forman eso de las Parejas. Predican incansablemente la Felicidad pasando por esa istitución sagrada.
- Que por cierto, es fácil ver que, aparte de los casos ya directamente sangrientos, es esa istutición de la Pareja (de la Famlia) lo que más da que sufrir a las gentes, y con mucha diferencia.
- Sí, por supuesto. Lo que es para pasarlo mal, nada como el íntimo calor de la Pareja y de la Familia.
- Sí. Y me parece que, con todo lo que se llevan las manos a la cabeza con eso de la violencia de la Pareja, no tienen la más mínima intención de dejar de imponerla como camino a la Felicidad.
Y, cambiando de ejemplo, ¿no te parece que con eso de los accidentes de los coches también tienen otro filón de escándalo? ¿que sirve para tener atemorizados y perseguidos a las gentes?
- Sí, parece que también se escandalizan, sí. Hablan muy serios de que el culpable es la velocidad, el vino (odian el vino), las carreteras, el sueño de los conductores... Todo, menos el propio coche, claro. Es un invento tan de su gusto y tan a favor del Poder, que casi la mitad de los periódicos o de las teles están ocupados por sus anuncios, para decir a las gentes que se tienen que comprar su propio automóvil.
- Sí, parece buen ejemplo de lo mismo: algo que el Dinero crea e impone con tanto empeño -esas jaulas personales sobre ruedas- después les sirve de escándalo para tomar medidas contra las gentes. Como si fuera algo que no hicieran ellos con toda su fuerza.
- Otro ejemplo: también el Dinero -con sus ministerios y sus o.n.gs de la Ecología- se escandaliza de los ataques al medio ambiente (así lo llaman ellos). Se llevan las manos a la cabeza una vez más.
- Sí. Si un petrolero se rompe y apesta el mar y la costa, se ponen muy serios y dicen que van a tomar muchas medidas, y hablan del tipo de barcos, de las revisiones, de garantizar esto y lo otro para que no vuelva a pasar...
- Claro: lo que no dirán nunca es: ¿Qué hacen todas esas toneladas de petroleo bailando de un lado a otro por los mares? ¿A quién le sirve eso? ¿Quién hace eso?
- Ellos lo hacen, claro... Pero eso también es sagrado.
- Sí, y toda la peste que suelta el Dinero por los montes y los ríos y los mares, el propio Dinero la usa para escandalizarse y para culpar a las gentes, como si fueran las gentes la que sueltan esas pestes: persiguen y controlan a los que cogen setas o a los que pescan cangrejos o a los que se llevan unas piñas, a los que hacen fuego, a los que acampan...
- Sí, o también obligan a cambiar las lavadoras o las calderas o los termómetros en nombre de eso de la Ecología.
- Sí, incluidos los planes "renove", que en nombre de la sensatez, hacen quitar y tirar lo que aún funciona.
- ¡Qué escándalo que todavía dure esa lavadora!
                  (Pablo. Allariz, abril 2016)

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